"Aquel día, el Señor salvó a Israel de manos de Egipto. Y cuando los israelitas… vieron el gran poder que el Señor había desplegado contra Egipto, el pueblo temió al Señor y creyó en Él y en Moshé, Su siervo.
Entonces Moshé y los hijos de Israel cantaron este cántico al Señor…"
Éx. 14:30–15:1
El Cántico del Mar fue una de las grandes epifanías de la historia. Los Sabios dijeron que incluso el más humilde de los judíos vio en ese momento lo que ni siquiera el mayor de los profetas tuvo el privilegio de ver. Por primera vez irrumpieron en un canto colectivo – Az Yashir, un canto que recitamos cada día.
Hay una discusión fascinante entre los Sabios acerca de cómo exactamente cantaron. Sobre esto hubo cuatro opiniones. Tres aparecen en el tratado de Sotah:
Rabí Akiva expuso: Cuando los israelitas salieron del Mar Rojo, quisieron cantar un cántico. ¿Cómo lo cantaron? Como un adulto que recita el Hallel y los demás responden después de él con la palabra inicial. Moshé dijo: "Cantaré al Señor", y ellos respondieron: "Cantaré al Señor". Moshé dijo: "Porque ha triunfado gloriosamente", y ellos respondieron: "Cantaré al Señor".
Rabí Eliezer, hijo de Rabí Iose el Galileo, dijo: Fue como un niño que recita el Hallel y los demás repiten después de él todo lo que dice. Moshé dijo: "Cantaré al Señor", y ellos respondieron: "Cantaré al Señor". Moshé dijo: "Porque ha triunfado gloriosamente", y ellos respondieron: "Porque ha triunfado gloriosamente".
Rabí Nejemiá dijo: Fue como un maestro de escuela que recita el Shemá en la sinagoga. Él comienza primero y ellos lo siguen junto con él.
Sotah 30b
Según Rabí Akiva, Moshé cantó el cántico frase por frase, y después de cada frase el pueblo respondía: "Cantaré al Señor", su manera, por así decirlo, de decir Amén a cada línea. Según Rabí Eliezer, hijo de Rabí Iose el Galileo, Moshé recitó el cántico frase por frase, y ellos repitieron cada frase después de que él la había dicho. Según Rabí Nejemiá, Moshé y el pueblo cantaron todo el cántico juntos. Rashí explica que todo el pueblo fue tomado por inspiración divina y, milagrosamente, las mismas palabras llegaron a sus mentes al mismo tiempo.
Hay una cuarta opinión, que se encuentra en la Mejilta:
Eliezer ben Tadai dijo: Moshé comenzó y los israelitas repitieron lo que él había dicho y luego completaron el versículo. Moshé comenzó diciendo: "Cantaré al Señor, porque ha triunfado gloriosamente", y los israelitas repitieron lo que él había dicho y luego completaron el versículo con él, diciendo: "Cantaré al Señor, porque ha triunfado gloriosamente; al caballo y a su jinete arrojó al mar". Moshé comenzó diciendo: "El Señor es mi fortaleza y mi canto", y los israelitas repitieron y luego completaron el versículo con él, diciendo: "El Señor es mi fortaleza y mi canto; Él ha sido mi salvación". Moshé comenzó diciendo: "El Señor es un guerrero", y los israelitas repitieron y luego completaron el versículo con él, diciendo: "El Señor es un guerrero, el Señor es Su nombre".
(Mejilta Beshallach, Parashá 1)
Técnicamente, como explica el Talmud, los Sabios están debatiendo la implicación de las palabras (aparentemente) superfluas vayomru lemor, "dijeron, diciendo", que entendieron como "repitiendo". ¿Qué repitieron los israelitas? Para Rabí Akiva fueron solo las primeras palabras del cántico, que repetían como una letanía. Para Rabí Eliezer, hijo de Rabí Iose el Galileo, repitieron todo el cántico, frase por frase. Para Rabí Nejemiá recitaron el cántico entero al unísono. Para Rabí Eliezer ben Tadai repitieron la frase inicial de cada línea, pero luego completaron todo el versículo sin que Moshé tuviera que enseñárselo. Entendiéndolo de esta manera, tenemos ante nosotros un debate localizado sobre el significado de un versículo bíblico.
Sin embargo, hay una cuestión más profunda en juego. Para comprenderla, debemos mirar otro pasaje talmúdico que, a primera vista, no está relacionado con el pasaje de Sotah. Aparece en el tratado de Kidushín y plantea una pregunta fascinante. Hay varias personas a quienes se nos ordena honrar: un padre, un maestro (es decir, un rabino), el nasí (líder religioso de la comunidad judía) y un rey. ¿Puede alguno de estos cuatro tipos renunciar al honor que se le debe?
Rabí Itzjak ben Shilá dijo en nombre de Rabí Matena, en nombre de Rabí Jisdá: Si un padre renuncia al honor que se le debe, queda renunciado, pero si un rabino renuncia al honor que se le debe, no queda renunciado. Rabí Iosef dictaminó: Incluso si un rabino renuncia a su honor, queda renunciado… Rabí Ashí dijo: Incluso según la opinión de que un rabino puede renunciar a su honor, si un nasí renuncia a su honor, la renuncia es inválida… Más bien, se estableció así: Incluso según la opinión de que un nasí puede renunciar a su honor, un rey no puede renunciar a su honor, como está dicho: "Pondrás ciertamente un rey sobre ti", lo que significa que su autoridad debe estar sobre ti.
Kidushín 32a–b
Cada una de estas personas ejerce un papel de liderazgo: el padre respecto del hijo, el maestro respecto del discípulo, el nasí respecto de la comunidad y el rey respecto de la nación. Analizados en profundidad, los pasajes dejan claro que estos cuatro roles ocupan lugares diferentes en el espectro entre una autoridad basada en la persona y una autoridad investida en el titular de un cargo. Cuanto más personal es la relación, más fácilmente puede renunciarse al honor. En un extremo está el rol del padre (intensamente personal), en el otro el del rey (totalmente oficial).
Sugiero que esta era la cuestión en juego en la discusión sobre cómo Moshé y los israelitas cantaron el Cántico del Mar. Para Rabí Akiva, Moshé era como un rey. Él hablaba y el pueblo simplemente respondía "Amén" (en este caso, las palabras "Cantaré al Señor"). Para Rabí Eliezer, hijo de Rabí Iose el Galileo, era como un maestro. Moshé hablaba y los israelitas repetían, frase por frase, lo que él había dicho. Para Rabí Nejemiá, era como un nasí entre sus colegas rabínicos (el pasaje de Kidushín, que sostiene que un nasí puede renunciar a su honor, deja claro que esto es solo entre sus compañeros rabinos). La relación era colegial: Moshé comenzaba, pero luego cantaban al unísono. Para Rabí Eliezer ben Tadai, Moshé era como un padre. Él comenzaba, pero permitía que los israelitas completaran cada versículo.
Esta es la gran verdad sobre la paternidad, que se hace clara en el primer vistazo que tenemos de Abraham:
"Teraj tomó a su hijo Abram, a su nieto Lot hijo de Harán, y a su nuera Sarai, la esposa de Abram, y juntos salieron de Ur de los caldeos para ir a Canaán. Pero cuando llegaron a Jarán, se establecieron allí"
Gén. 11:31
Abraham completó el viaje que su padre había comenzado. Ser padre es querer que los hijos vayan más lejos de lo que uno llegó. Eso también, para Rabí Eliezer ben Tadai, era la relación de Moshé con los israelitas.
El preludio del Cántico del Mar afirma que el pueblo "creyó en Dios y en Su siervo Moshé" – la primera vez que se los describe como creyendo en el liderazgo de Moshé. Sobre esto, los Sabios preguntaron: ¿Qué significa ser un líder del pueblo judío? ¿Es ejercer una autoridad oficial, cuyo ejemplo supremo es un rey ("los rabinos son llamados reyes")? ¿Es tener el tipo de relación personal con los seguidores que no se apoya en el honor y la deferencia, sino en alentar a las personas a crecer, asumir responsabilidad y continuar el viaje que uno ha comenzado? ¿O es algo intermedio? No hay una única respuesta.
A veces, Moshé afirmó su autoridad (durante la rebelión de Koraj). En otras, expresó el deseo de que "todo el pueblo de Dios fuera profeta". El judaísmo es una fe compleja. No hay un solo modelo de liderazgo en la Torá. Cada uno de nosotros está llamado a cumplir varios roles de liderazgo: como padres, maestros, amigos, miembros de un equipo y líderes de equipo.
No hay duda, sin embargo, de que el judaísmo favorece como ideal el rol de padre, alentando a aquellos a quienes lideramos a continuar el viaje que hemos comenzado y a ir más lejos de lo que nosotros fuimos. Un buen líder crea seguidores. Un gran líder crea líderes. Ese fue el mayor logro de Moshé – haber dejado tras de sí un pueblo dispuesto, en cada generación, a aceptar la responsabilidad de llevar más adelante la gran tarea que él había iniciado.
¿Qué tipo de líder es retratado Moshé en el Cántico del Mar? Explica.
¿Cómo permite el otorgar responsabilidad a otros que estos crezcan?
¿Cómo se compara el liderazgo de Moshé en el Cántico del Mar con líderes como Abraham, Yosef o Ieoshúa?
Ser un líder del pueblo judío
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El Cántico del Mar fue una de las grandes epifanías de la historia. Los Sabios dijeron que incluso el más humilde de los judíos vio en ese momento lo que ni siquiera el mayor de los profetas tuvo el privilegio de ver. Por primera vez irrumpieron en un canto colectivo – Az Yashir, un canto que recitamos cada día.
Hay una discusión fascinante entre los Sabios acerca de cómo exactamente cantaron. Sobre esto hubo cuatro opiniones. Tres aparecen en el tratado de Sotah:
Según Rabí Akiva, Moshé cantó el cántico frase por frase, y después de cada frase el pueblo respondía: "Cantaré al Señor", su manera, por así decirlo, de decir Amén a cada línea. Según Rabí Eliezer, hijo de Rabí Iose el Galileo, Moshé recitó el cántico frase por frase, y ellos repitieron cada frase después de que él la había dicho. Según Rabí Nejemiá, Moshé y el pueblo cantaron todo el cántico juntos. Rashí explica que todo el pueblo fue tomado por inspiración divina y, milagrosamente, las mismas palabras llegaron a sus mentes al mismo tiempo.
Hay una cuarta opinión, que se encuentra en la Mejilta:
Técnicamente, como explica el Talmud, los Sabios están debatiendo la implicación de las palabras (aparentemente) superfluas vayomru lemor, "dijeron, diciendo", que entendieron como "repitiendo". ¿Qué repitieron los israelitas? Para Rabí Akiva fueron solo las primeras palabras del cántico, que repetían como una letanía. Para Rabí Eliezer, hijo de Rabí Iose el Galileo, repitieron todo el cántico, frase por frase. Para Rabí Nejemiá recitaron el cántico entero al unísono. Para Rabí Eliezer ben Tadai repitieron la frase inicial de cada línea, pero luego completaron todo el versículo sin que Moshé tuviera que enseñárselo. Entendiéndolo de esta manera, tenemos ante nosotros un debate localizado sobre el significado de un versículo bíblico.
Sin embargo, hay una cuestión más profunda en juego. Para comprenderla, debemos mirar otro pasaje talmúdico que, a primera vista, no está relacionado con el pasaje de Sotah. Aparece en el tratado de Kidushín y plantea una pregunta fascinante. Hay varias personas a quienes se nos ordena honrar: un padre, un maestro (es decir, un rabino), el nasí (líder religioso de la comunidad judía) y un rey. ¿Puede alguno de estos cuatro tipos renunciar al honor que se le debe?
Cada una de estas personas ejerce un papel de liderazgo: el padre respecto del hijo, el maestro respecto del discípulo, el nasí respecto de la comunidad y el rey respecto de la nación. Analizados en profundidad, los pasajes dejan claro que estos cuatro roles ocupan lugares diferentes en el espectro entre una autoridad basada en la persona y una autoridad investida en el titular de un cargo. Cuanto más personal es la relación, más fácilmente puede renunciarse al honor. En un extremo está el rol del padre (intensamente personal), en el otro el del rey (totalmente oficial).
Sugiero que esta era la cuestión en juego en la discusión sobre cómo Moshé y los israelitas cantaron el Cántico del Mar. Para Rabí Akiva, Moshé era como un rey. Él hablaba y el pueblo simplemente respondía "Amén" (en este caso, las palabras "Cantaré al Señor"). Para Rabí Eliezer, hijo de Rabí Iose el Galileo, era como un maestro. Moshé hablaba y los israelitas repetían, frase por frase, lo que él había dicho. Para Rabí Nejemiá, era como un nasí entre sus colegas rabínicos (el pasaje de Kidushín, que sostiene que un nasí puede renunciar a su honor, deja claro que esto es solo entre sus compañeros rabinos). La relación era colegial: Moshé comenzaba, pero luego cantaban al unísono. Para Rabí Eliezer ben Tadai, Moshé era como un padre. Él comenzaba, pero permitía que los israelitas completaran cada versículo.
Esta es la gran verdad sobre la paternidad, que se hace clara en el primer vistazo que tenemos de Abraham:
Abraham completó el viaje que su padre había comenzado. Ser padre es querer que los hijos vayan más lejos de lo que uno llegó. Eso también, para Rabí Eliezer ben Tadai, era la relación de Moshé con los israelitas.
El preludio del Cántico del Mar afirma que el pueblo "creyó en Dios y en Su siervo Moshé" – la primera vez que se los describe como creyendo en el liderazgo de Moshé. Sobre esto, los Sabios preguntaron: ¿Qué significa ser un líder del pueblo judío? ¿Es ejercer una autoridad oficial, cuyo ejemplo supremo es un rey ("los rabinos son llamados reyes")? ¿Es tener el tipo de relación personal con los seguidores que no se apoya en el honor y la deferencia, sino en alentar a las personas a crecer, asumir responsabilidad y continuar el viaje que uno ha comenzado? ¿O es algo intermedio? No hay una única respuesta.
A veces, Moshé afirmó su autoridad (durante la rebelión de Koraj). En otras, expresó el deseo de que "todo el pueblo de Dios fuera profeta". El judaísmo es una fe compleja. No hay un solo modelo de liderazgo en la Torá. Cada uno de nosotros está llamado a cumplir varios roles de liderazgo: como padres, maestros, amigos, miembros de un equipo y líderes de equipo.
No hay duda, sin embargo, de que el judaísmo favorece como ideal el rol de padre, alentando a aquellos a quienes lideramos a continuar el viaje que hemos comenzado y a ir más lejos de lo que nosotros fuimos. Un buen líder crea seguidores. Un gran líder crea líderes. Ese fue el mayor logro de Moshé – haber dejado tras de sí un pueblo dispuesto, en cada generación, a aceptar la responsabilidad de llevar más adelante la gran tarea que él había iniciado.
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