Tres tipos de comunidad

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Un largo drama había tenido lugar. Moshé había conducido al pueblo desde la esclavitud hasta el comienzo del camino hacia la libertad. El propio pueblo había sido testigo de Dios en el Monte Sinaí, la única vez en toda la historia en que un pueblo entero se convirtió en receptor de la revelación. Luego vino la desaparición de Moshé durante su larga estancia en la cima de la montaña, una ausencia que condujo al mayor pecado colectivo de los israelitas, la fabricación del Becerro de Oro. Moshé regresó a la montaña para suplicar perdón, y este fue concedido.

Su símbolo fue el segundo conjunto de Tablas. Ahora la vida debía comenzar de nuevo. Un pueblo quebrado debía ser reconstruido. ¿Cómo procede Moshé? El versículo con el que comienza la parashá contiene la clave:

"Moshé reunió a toda la comunidad de Israel y les dijo: “Estas son las cosas que Dios les ha ordenado hacer”."

Éx 35:1

El verbo vayakel – que da nombre a la parashá – es crucial para comprender la tarea en la que Moshé está involucrado. En su nivel más simple funciona como una palabra-motivo, que remite a un versículo anterior. En este caso el versículo es evidente:

"Cuando el pueblo vio que Moshé tardaba en descender de la montaña, se reunieron alrededor de Aarón y le dijeron: “Ven, haznos dioses que vayan delante de nosotros”."

Éx 32:1

El acto de Moshé es lo que los cabalistas llamaron un tikún: una restauración, una reparación, la redención de una falta pasada. Así como el pecado fue cometido por el pueblo actuando como un kahal o kehilá, la expiación debía alcanzarse actuando nuevamente como una kehilá, esta vez construyendo un hogar para la Presencia Divina, mientras que antes habían buscado hacer un sustituto de ella. Moshé organiza al pueblo para el bien, así como antes se habían reunido para el mal. La diferencia no reside solo en el propósito sino también en la forma del verbo, pasiva en el caso del Becerro y activa en el caso de Moshé. La pasividad permite que ocurran cosas malas – “Siempre que dice ‘y sucedió’ es señal de una tragedia inminente”. (Meguilá 10b) La proactividad es la derrota de la tragedia:

"Siempre que dice, ‘Y habrá’, es señal de una alegría inminente."

Bamidbar Rabá 13

En un nivel más profundo, sin embargo, el versículo inicial de la parashá nos alerta sobre la naturaleza de la comunidad en el judaísmo.

En hebreo clásico existen tres palabras diferentes para comunidad: edá, tzibur y kehilá, y cada una señala un tipo distinto de asociación.

Edá proviene de la palabra ed, que significa “testigo”. El verbo yaad tiene el sentido de “designar, fijar, asignar, destinar, separar, señalar o determinar”. El sustantivo hebreo moderno teudá significa “certificado, documento, testimonio, objetivo, propósito o misión”. Las personas que constituyen una edá tienen un fuerte sentido de identidad colectiva. Han presenciado las mismas cosas. Están orientadas hacia un mismo propósito. El pueblo judío se convierte en una edá – una comunidad de fe compartida – solo al recibir el primer mandamiento:

"Digan a toda la comunidad de Israel que el día diez de este mes cada hombre tome un cordero para su familia, uno por cada casa."

Éx 12:3

Una edá puede ser una reunión para el mal tanto como para el bien. Los israelitas, al oír el informe de los espías, pierden el ánimo y dicen que quieren regresar a Egipto. En todo el episodio son llamados edá (como en “¿Hasta cuándo esta perversa comunidad se quejará contra Mí?” Bamidbar 14:27). El pueblo incitado por Koraj en su rebelión contra la autoridad de Moshé y Aarón también es llamado edá (“Si un solo hombre peca, ¿te enojarás contra toda la comunidad?” Bamidbar 16:22). Hoy en día la palabra se usa generalmente para un subgrupo étnico o religioso. Una edá es una comunidad de personas con ideas afines. La palabra enfatiza una identidad fuerte. Es un grupo cuyos miembros tienen mucho en común.

Por contraste, la palabra tzibur – que pertenece al hebreo de la Mishná más que al bíblico – proviene de la raíz tz-b-r, que significa “amontonar” o “apilar”. (Gén. 41:49) Para comprender el concepto de tzibur, pensemos en un grupo de personas rezando en el Kotel. Puede que no se conozcan. Puede que nunca vuelvan a encontrarse. Pero en ese momento son diez personas en el mismo lugar al mismo tiempo, y por lo tanto constituyen un quórum para la oración. Un tzibur es una comunidad en el sentido más mínimo, un simple agregado formado por el número más que por un sentido de identidad. Es un grupo cuyos miembros pueden no tener nada en común salvo que, en un determinado momento, se encuentran juntos y así constituyen un “público” para la oración o para cualquier otro mandamiento que requiera un minian.

Una kehilá es diferente de los otros dos tipos de comunidad. Sus miembros son distintos unos de otros. En ese sentido es como un tzibur. Pero están orquestados juntos para una tarea colectiva – una que implica que cada uno haga una contribución particular. El peligro de una kehilá es que puede convertirse en una masa, una turba, una multitud.

Ese es el significado de la frase en la que Moshé, al descender de la montaña, ve al pueblo danzando alrededor del Becerro:

"Moshé vio que el pueblo estaba fuera de control, y que Aarón había permitido que se desbordara y se convirtiera en motivo de burla para sus enemigos."

Éx 32:25

La belleza de una kehilá, sin embargo, es que cuando está impulsada por un propósito constructivo, reúne las contribuciones distintas y separadas de muchos individuos, de modo que cada uno puede decir: “Yo ayudé a hacer esto”. Por eso, al reunir al pueblo en esta ocasión, Moshé enfatiza que cada uno tiene algo diferente para dar:

"Tomen de lo que tienen una ofrenda para Dios. Todo aquel cuyo corazón esté dispuesto a traer una ofrenda para Dios de oro, plata y bronce…"

"Todos los que tengan habilidad entre ustedes vendrán y harán todo lo que el Señor ha ordenado…"

Éx 35:5, Éx 35:10 

Moshé fue capaz de convertir la kehilá con su diversidad en una edá con su unidad de propósito, preservando al mismo tiempo la diversidad de los dones que trajeron a Dios:

"Entonces toda la comunidad de Israel se retiró de la presencia de Moshé, y todo aquel cuyo corazón lo impulsó vino y trajo una ofrenda a Dios para la obra de la Tienda del Encuentro, para todo su servicio y para las vestiduras sagradas. Todos los que estaban dispuestos – hombres y mujeres – vinieron y trajeron joyas de oro de todo tipo: broches, pendientes, anillos y adornos… Todos los que tenían hilo azul, púrpura o escarlata… Los que presentaban una ofrenda de plata o de bronce… Toda mujer hábil hilaba con sus manos y traía lo que había hilado… Los líderes trajeron piedras de ónice y otras gemas… Todos los hombres y mujeres de Israel que estaban dispuestos trajeron a Dios ofrendas voluntarias para toda la obra que Dios, por medio de Moshé, les había ordenado hacer."

Éx 35:20-29

La grandeza del Tabernáculo fue que fue un logro colectivo – uno en el que no todos hicieron lo mismo. Cada uno dio algo distinto. Cada contribución fue valorada – y por lo tanto cada participante se sintió valorado. Vayakel – la capacidad de Moshé de forjar, a partir de la disolución del pueblo, una nueva y auténtica kehilá – fue uno de sus mayores logros.

Muchos años después, según los Sabios, Moshé volvió al tema. Sabiendo que su carrera como líder estaba llegando a su fin, rezó a Dios para que designara un sucesor: “Que Dios, Señor de los espíritus de toda carne, nombre a una persona sobre la comunidad”. (Bamidbar 27:16) Rashi, siguiendo a los Sabios, explica la inusual frase “Señor de los espíritus de toda carne” de la siguiente manera:

"Le dijo: Señor del universo, el carácter de cada persona es revelado y conocido por Ti – y Tú sabes que cada uno es diferente. Por lo tanto, nómbrales un líder capaz de tratar con cada persona según lo requiera su temperamento."

Rashi sobre Bamidbar 27:16

Preservar la diversidad de un tzibur con la unidad de propósito de una edá – ese es el desafío de la formación de una kehilá, la construcción de comunidad, que es en sí misma la mayor tarea de un gran líder.


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  1. Piensa en los grupos a los que perteneces. ¿Cuáles se sienten como una edá, cuáles como un tzibur y cuáles como una kehilá?
  2. ¿Por qué a veces es más difícil ser parte de una kehilá que de una edá?
  3. La gran tarea de Moshé fue liderar a personas con temperamentos diferentes. ¿Cuál es la clave para lograr que un grupo diverso funcione bien en conjunto?

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